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TREKKING:LAS SALINAS GRANDES – 20 y 22 DE AGOSTO 2011 ( Relato )

El sábado 20 de agosto a las siete de la mañana nos encontramos los nueve caminantes que concretamos la primera salida a las salinas grandes organizada por el club andino córdoba.  El grupo estaba formado por nuestro guía Martín, su esposa Natalia, Roberto, Nino, José, Facundo, y los tres nuevos: Guillermo, Ariel y Rodolfo. El viaje en combi fue muy tranquilo y después un rico café en Dean Funes, llegamos a Quilinos donde nos desviamos hacia el oeste unos 40 km por un camino polvoriento hasta llegar, cerca del medio día, al sitio donde se encontraba el refugio de Nicolás, el guardaparque del Parque ‘Monte de las Barrancas’, junto a unas escasas casitas alrededor.

Después de saludar a Nicolás y bajar las pesadas mochilas de la combi, armamos las carpas y almorzamos. Como a eso de una de la tarde, comenzamos nuestro primer trekking hacia las salinas. El día estaba espectacular, ni frío ni calor, el cielo estaba totalmente despejado. Empezamos la travesía por un camino para vehículo de cuatro ruedas de tierra y arena muy suelta y seca que obligaba a buscar el sitio donde pisar para hacer más eficiente y cómoda la marcha. La vegetación a ambos costados consistía de grandes árboles, arbustos pequeños y plantas espinosas, de modo que se nos ofrecía una pintoresca vista, enriquecida por toda la información ofrecida por los dos ingenieros agrónomos de grupo: Roberto y Ariel.
Faltando unos 500 metros para adentrarnos a las salinas, Martín, guiado por su GPS, descubrió que el camino que seguíamos parecía no dirigirse al extremo sur del Parque, pues éste apuntaba hacia el oeste y nosotros deseábamos ir hacia el norte.  Nos desviamos hacia el norte siguiendo un sendero que se abría en el monte pero que rápidamente desapareció.  Cruzamos entonces el monte con la dificultad obvia de tener que esquivar espinas y agacharse unas cuantas veces para pasar entre los matorrales, teniendo de este modo una muy pequeña dosis de aventura que todo amante del trekking de las sierras desea tener.

Finalmente avistamos por primera vez la inmensidad de la planicie de las salinas, con el extremo sur del Parque al frente nuestro, aproximadamente a dos kilómetros al norte de nuestra posición. La superficie de esa planicie consistía en tierra frágil que se hundía con nuestras pisadas, con una fina capa de sal cubriendo la tierra y con manchones de vegetación de no más de 30 cm de alto, con ese aspecto típico de estar adaptada a vivir en condiciones extremas de baja humedad y altas temperaturas. Como a mitad de camino entre el monte y el parque encontramos un alambrado que definía el límite de la Reserva Natural.

Al llegar al Parque ´Monte de las Barrancas´ vimos que este parecía una ´isla´ elevada unos dos o tres metros por sobre la planicie, con barrancas muy abruptas como límite. La vegetación sobre la isla era tupida y espinosa, con una gran cantidad de arbustos y salpicada por árboles de gran porte, tales como quebrachos blancos, algarrobos, e inmensos cardones de varios metros de alto. Al pié de la barranca, encontramos el sitio donde antes se podía hacer campamento, un lugar delimitado por un alambrado donde cabía unas siete u ocho carpas y con un techito construido con troncos y ramas del lugar, que servía para cubrirse del sol.

Después de descansar un rato, continuamos la caminata siguiendo la ladera este del Monte las Barracas, alternábamos entre zonas con vegetación de muy baja altura y zonas de suelo completamente cubierto por sal. Allí encontramos una gran cantidad de huellas de animales, la mayoría eran de vacas, pero también muy a menudo vimos huellas de ñandú. Sólo una vez encontramos unas que parecían a las de un puma, aunque quedamos con un poco de dudas. Lo sorprendente es que no vimos pájaros ni insectos.

Finalmente después de descansar al borde la barranca y emprendimos la vuelta. Calculábamos que llegaríamos al campamento antes que anochezca, pero ocurrió un imprevisto que nos atrasó lo suficiente como para llegar a oscuras. Como en la caminata de ida cruzamos el monte, no nos quedó otra opción que repetir la misma travesía, sin embargo varios mal entendidos y desencuentros nos pusieron en el medio del monte ya casi al atardecer. No había ninguna duda de que saldríamos, pues contábamos con dos GPS que nos dictaban la dirección hacia donde debíamos ir, pero el monte es muy irregular y no siempre se puede ir en la dirección deseada, así que aunque la distancia era corta, no teníamos idea cuanto nos podría llevar salir del monte.

La noche nos alcanzó, y tuvimos que utilizar las linternas. La marcha era lenta, pues los arbustos espinosos no nos dejaban pasar muy fácilmente, en especial uno llamado ´garabato macho´ cuya espina doble nos mantuvo bastante entretenidos y nos produjo algunos que otros rasguños en la ropa y en la piel, por lo cual seguramente vamos a acordarnos de él por mucho tiempo. Con la oscuridad llegó el fresco, pero ninguno sentía frío, al contrario transpirábamos producto de la adrenalina. Afortunadamente, más rápido de lo que pensábamos llegamos a un sendero bien marcado, que nos llevó al camino por el que vinimos. Al final, aunque nos puso un poco nerviosos, recordaremos esa anécdota como una buena aventura, pero eso sí: ¡no más monte para esa caminata!

Llegamos al campamento y en cuanto comimos algo nos fuimos a dormir a nuestras respectivas carpas. El domingo nos levantamos, no muy temprano, desayunamos y emprendimos la marcha nuevamente, no sin antes informarnos bien con Nicolás de cuál era el camino correcto, sin tener que meternos en el monte. De ese modo, la caminata del domingo no tuvo sobresaltos. El día estaba espectacular como lo fue el sábado, salvo que esta vez estuvo medianamente nublado. Seguimos esta vez la ladera oeste del Monte las Barracas, y nos adentramos unos 7 km en la inmensidad de la nada, sólo un plano blanco que se perdía en horizonte, 60 km al norte estaba el límite norte de las salinas ya ubicado en la provincia de Catamarca.

Nos sacamos fotos con el fondo bicolor: blanco por debajo del horizonte mientras que celeste y blanco por encima. Varias veces observamos remolinos blancos producidos por el viento que se formaban y se desvanecían rápidamente. Cuando estábamos emprendiendo la vuelta, vimos a lo lejos tres puntos negros que se movían muy rápido en el horizonte; con los binoculares pudimos ver que se trataban de unos ñandús, uno mayor que iba primero y dos pequeños por detrás. ¡Todos quedamos sorprendidos de la velocidad con que corrían esos animales!. Esa tarde llegamos de día al campamento e hicimos una merienda grupal donde charlamos, reímos y hasta jugamos un truquito llegado el atardecer.
El lunes nos levantamos temprano: a las seis. Estaba oscuro y frío, desayunamos, desarmamos las carpas y cargamos las mochilas con todo lo que teníamos, ese día iba a ser el más bravo. Al amanecer comenzamos la marcha hacia el noreste siguiendo un nuevo camino que nos llevaba a las salinas más al este que en los días anteriores. Caminamos en dirección a un sitio de acopio de sal, donde nos esperaba Nicolás con un cabrito al horno como recompensa por el último esfuerzo.

Este trayecto fue el de más tiempo sobre la planicie salina, fueron 23 km en total, donde hacia atrás y hacia la derecha veíamos un monte lejano: una fina franja verde que hacía de límite entre el blanco y el celeste; hacia adelante veíamos unas muy lejanas sierras cuya imagen crecía casi imperceptiblemente a lo largo de las horas; y hacia la izquierda se nos presentaba la inmensidad de la nada, el sólo horizonte, recto, y de apariencia infinita.

Alternábamos caminatas de 1 hora con descansos de 10 minutos. Por suerte cuando llegó el medio día, comenzó a soplar una brisa fresca que mermó el calor del sol de modo que la temperatura debe haber rondado los 25 grados, más que agradable para caminar. A partir de la una de la tarde, empezó a hacerse sentir el largo del recorrido en los pies doloridos y ya no había forma de cómo acomodar la mochila sobre los hombros.  Las paradas para descansar eran una bendición para la espalda pero no eran muy buenas para las piernas pues enseguida comenzaba el enfriamiento de los músculos. Cerca de las dos de la tarde comenzamos a vislumbrar en el horizonte tres puntos blancos que al final fueron nuestro destino: unas montañas de sal que son acopiadas para su posterior distribución. Ya en el último tramo, las distancias entre los caminantes iban estirándose, amoldándose al ritmo particular de cada uno, de modo tal que los últimos 2 o 3 km la fila de los 9 caminantes era como de medio kilómetro de largo.

El momento esperado de la llegada llegó felizmente, y por supuesto todos sentimos esa inmensa satisfacción de haber culminado ese tramo que nos demandó el mayor esfuerzo de la caminata. Allí estaba Nicolás, esperándonos con el cabrito ya horneado en una caja sobre el asiento de su moto. Cuando llegamos todos, hicimos los últimos 500 metros, para ir a una sombra y devorar ese cabrito Subimos a la combi y como a las 7 de la tarde de ese día estábamos en Córdoba. ¡Todos recordaremos con mucho agrado esos tres inolvidables días en los que caminamos 70 km sobre las salinas de Córdoba!

 

Rodolfo Pereyra.

 ¡¡MUNCHAS GRACIAS RODOLFO POR TU RELATO!!

 

 


 

 

 

 

 

TREKKING: Quebrada de Malambo – octubre 2011 –

Debido a los incendios que en los últimos meses han afectado a nuestras queridas Sierras de Córdoba, nos vemos obligados a cambiar el destino del trekking de octubre, originalmente a El Hueco. Según la información que hemos recibido, El Hueco en sí no fue afectado mayormente, pero sí la ladera del Champaquí en la que se encuentra. Por esto decidimos posponer este trekking para darle tiempo a que se recupere y de esta forma evitar el impacto negativo de nuestra presencia en un ambiente en recuperación y visitarlo en un futuro cuando recupere su esplendor.

El nuevo destino elegido para octubre es la Quebrada de Malambo, ubicada en las Altas Cumbres, al norte de la Pampa de Achala.
Nuestra travesía (de unos 35km) unirá una pampilla en las cercanías de la escuela rural Liqueño, con la vieja ruta de las altas cumbres, en las cercanías del extremo noreste del camino de los puentes colgantes. Durante nuestro recorrido atravesaremos pampas de altura, imponentes formaciones de granito y las nacientes del río Icho Cruz y uno de sus afluentes, acamparemos junto a las ruinas de un antiguo puesto serrano, y visitaremos la hermosa Quebrada de Malambo. Tendremos además excelentes miradores desde los cuales se pueden apreciar el Valle de Punilla, las sierras Chicas, y la represa de una vieja mina de uranio.

Información importante de la salida:
Salida: el sábado 29 de octubre a las 7:00, desde el ya clásico Paseo de Sobremonte (sobre la calle Caseros, detrás del Palacio Municipal y frente a Tribunales).
Regreso: el domingo 30 de octubre a la noche, aproximadamente a las 22 frente al Patio Olmos. La hora exacta de llegada puede variar dependiendo del clima y otros factores.
Dificultad: T1 – Trekking Intermedio. Es indispensable contar con buen estado físico. Si bien la intensidad de este tipo de trekking es moderada y no se requiere experiencia ni equipamiento específico de montaña, implica varias horas continuas de caminata, por lo que los interesados deben ser capaces de soportar esta exigencia y contar con calzado adecuado para la actividad (botas de trekking).
Costo: 110$ para Socios con su cuota al día, y 150$ para No Socios.

¡Los esperamos!

Más información los miércoles de 21 a 23, en la sede del Club, 27 de abril 2050, Córdoba; o al teléfono:  0351-4805126 en ese mismo día y horario; o al correo electrónico trekking@clubandinocordoba.org

Sub-Comisión de Trekking

 

Les recordamos también que la Palestra del club funciona en 24 de Septiembre esq. Roma, horario: Lunes a Viernes de 17 a 22 hs. y Lunes, Miércoles y Viernes de 10 a 13 hs. Consultas a palestra@clubandinocordoba.org

Club Andino Córdoba

 

TREKKING: LAS SALINAS GRANDES – 20 y 22 DE AGOSTO 2011

Estimados,

 

Debido a un cambio en la fecha de la Asamblea Anual Ordinaria del Club Andino Córdoba, nos vemos obligados a posponer esta actividad. La misma se realizará el fin de semana del 20 al 22 de Agosto.

 

Próximamente enviaremos una nueva comunicación informando los pormenores de la reprogramación.

 

Cualquier consulta, pueden realizarla a esta casilla o en forma personal o telefónicamente los miércoles de 21 a 23 en nuestra Sede.

 

Pedimos disculpas si hemos  ocasionado algún inconveniente. Atentamente,

 

Sub-Comisión de Trekking

 

Club Andino Córdoba

 

El trekking de Julio no tendrá altibajos, ya que caminaremos sin ascensiones ni descensos, tal vez por vez primera en la historia de los treks del C.A.C., en una travesía por las Salinas Grandes.

Las Salinas Grandes se encuentran en el extremo noroeste de Córdoba y se extienden hasta el suroeste de Santiago del Estero y sur de Catamarca. Tienen una extension de aproximadamente 9.000 km², pero si las consideramos en conjunto con las Salinas vecinas, de Ambargasta, de San Bernardo y La Antigua, el área abarca unos 30.000 km², lo que lo convierte en el salar más grande de nuestro planeta.

Las Salinas Grandes tiene una hermana gemela, la laguna de Mar Chiquita, con la comparten su origen geológico, pero “la vida” las fue diferenciando y hoy son los dos polos opuestos que conocemos. Esto se debe a que en la cuenca de las Salinas Grandes, a diferencia de lo que ocurre en Mar Chiquita, no existen suficientes afloramientos ni aportes regulares de aguas como para crear un lago o un mar interior, el área es de un clima extremadamente seco. Las escasas precipitaciones y las aguas torrenciales que descienden desde las serranías circundantes (Sierras de Córdoba, las catamarqueñas de Ancastio la riojana Sierra Brava) solo logran formar lagunas temporales de escasa profundidad.

Tipos de la actividad:

•       Salida: sábado 30 de Julio a las 5:00, desde nuestro habitual apeadero del Paseo de Sobremonte (sobre calle Caseros detrás del Palacio Municipal y frente a Tribunales)

•       Regreso: domingo 31 de Julio en la noche, aproximadamente a las 22:00 frente al Patio Olmos (el horario dependerá del desarrollo de la actividad y de las condiciones climáticas)

•       Dificultad: T0 – Trekking Básico / Fácil. Se requiere contar con buen estado físico. Si bien la exigencia física es moderada, fundamentalmente por que el recorrido no presenta desniveles, requerirá varias horas continuas de caminata, por lo que los interesados deben ser capaces de soportar esta exigencia.

•       Costo: $ 270.- para Socios con su cuota al día y $ 340.- para No Socios.

      Particularidades

         La zona presenta una amplitud térmica muy amplia. Durante el día la temperatura se eleva, aún en pleno invierno, y la insolación es muy fuerte, por lo que no deben faltar, sombreros, lentes con protección UV y protector solar.

         El agua potable es escasa, por lo que se recomienda que cada participante cuente con recipientes para llevar, al menos, 4 litros de agua.

         Indispensable contar con buen abrigo para todo el cuerpo (¡no olvidarse de la cabeza y de las manos!) y bolsa de dormir adecuada debido a las bajas temperaturas que son habituales en horario nocturno en zonas desérticas como esta que visitaremos.

         Se recomienda llevar calzado de repuesto, ya que es probable que debamos atravesar zonas inundadas, aunque de escasa profundidad.
 
 
Desde el próximo miércoles 13 estaremos en la Sede tomando las reservas para esta salida.
 

Más información los miércoles de 21 a 23, en la sede del Club, 27 de abril 2050, Córdoba; o al teléfono 0351-4805126 en ese mismo día y horario; o al correo electrónico trekking@clubandinocordoba.org
 

Una vez más, ¡los esperamos!
 

Sub-Comisión de Trekking

Club Andino Córdoba

PALESTRA y TREKKING: Concluyo el Taller de Escalada y Manejo de Cuerdas

Este año el Club quiso "mimar" a sus Socios. Con esa idea en mente las Subcomisiones de Palestra y Trekking diagramaron un Taller de Escalada Deportiva y Manejo de Cuerdas exclusivo para Socios, asiduos participantes de las actividades del Club, que nunca tuvieron la oportunidad de tomar una ETM.

Las actividades comenzaron el jueves 31 de Marzo con la presentación del taller a los interesados y concluyeron el martes 7 de Junio con la entrega de diplomas a los participantes que aprobaron el examen final.

Se trabajó mediante técnicas de aprendizaje cooperativo y con activa participación de los cursantes. Desarrollándose un interesante programa que entre otros temas abordó: breve cronología del montañismo, conocimiento del equipo, introducción a la escalada deportiva, nociones de movimientos básicos de escalada, escalada de primero, técnicas de aseguramiento, montaje de reuniones, el sentido de la escalada deportiva, factor de caída,  anclajes permanentes, relevos naturales, auto rescate, situaciones de rescate y distribución de tareas, técnicas y situaciones diversas de manejo de cuerdas.

A la presentación asistieron 16 Socios interesados (la mayoría activos asistentes del Trekking), finalmente se inscribieron 11 participantes, de los cuáles aprobaron el examen final 8 cursantes (del resto: 2 dejaron a mitad del taller por problemas personales ajenos a la actividad y uno optó por tomar solamente lo referente a rescate y manejo de cuerdas por problemas de vértigo).

El cronograma incluyó: una charla de presentación, 6 clases teóricas, 13 días de práctica (4 en Palestra el resto en La Ola, Tanti y Los Gigantes), 2 clases de repaso en la Sede, una tarde de consultas prácticas en la Pale, y un día completo de examen teórico práctico en Los Gigantes. A esto se suma que los participantes asistieron en buen número y regularmente durante los días de semana a la Palestra. Es destacable la asistencia observada tanto de participantes y colaboradores, considerando la extensión del dictado.

La oportunidad sirvió también para la incorporación de un Socio como Instructor a Cargo y probar un esquema donde el dictado estuvo a cargo del mismo pero el examen a cargo de un consumado Instructor ETM. Este esquema permitió evaluar la eficiencia del sistema, aliviar cargas horarias y a su vez garantizar la excelencia que siempre persigue el CAC.

Los resultados se aprecian muy positivos. Además,  como suele suceder en estas ocasiones, tantas salidas juntos y, sobre todo,  tanta entrega desinteresada por parte del Instructor, generó lazos de amistad y Socios comprometidos con el Club.

La logística de las salidas estuvo a cargo de los participantes y el transporte se arregló con los vehículos particulares. De mas está decir que la comida fue de primer nivel: asados sabrosos, fideos amasados, pizzas a la parrilla, tortas de postre….

El valor de las inscripciones fue aplicado a compra de materiales durables para la Palestra y el saldo positivo resultante también lo será.

Ha sido una muy buena e inolvidable experiencia que agradecemos a quienes se pusieron la mochila para llevar adelante el taller y a quienes participaron activamente como cursantes y se contagiaron de ganas irrefrenables de escalar!

No te pierdas las fotos, son muchas y estan buenísimas, las subimos al Facebook del Club, accedé desde este link clickeame!

 

¡No se requiere cuenta de Facebook para ver las fotos!

 

 

 

 

TREKKING: Relato de “Los Gigantes del Sur”-22 a 24/04/2011

Todo comenzó el vienes a las 5am  cuando salimos desde Córdoba  con rumbo Alpa Corral, un pequeño pueblo cerca de Rio IV en el cual  comenzaría nuestra  travesía hacia Los Gigantes del Sur.

Luego de dejar la ruta asfaltada empezamos a recorrer camino de ripio rodeado de campos sembrados, en el horizonte poco  a poco fue apareciendo la figura del cordón serrano que tanto buscábamos.

Éramos 8 personas, Diego, Geli, Carlos, José, Yuyo, Paola (en su primera salida!), Lucas y yo (que no conocía a nadie… pero eso nunca fue un inconveniente). Cerca de las 8am llegamos a la unión de los dos ríos donde comenzaríamos nuestra caminata. Comenzamos a alejarnos del pueblo caminando entre coníferas hasta llegar al primer puesto, tratamos de avisar que pasábamos pero no había nadie.

Caminamos dejando atrás los pinos para empezar a vislumbrar los valles y laderas de los que comenzaban a ser las primeras quebradas que recorreríamos, el sol de otoño comenzaba a sentirse sobre nuestra piel a medida que pasaban las horas y mientras caminábamos apreciamos la belleza del viento acariciando las pasturas autóctonas y el cielo perfectamente azul reflejado en los arroyos y ríos que íbamos cruzando a medida que avanzábamos.

Muchas veces nuestra caminata se convirtió en escalada para poder sortear algún paso entre las milenarias rocas, la cual era un constante desafío  debido a que debíamos realizarla con las mochilas.

Era increíble observar cómo iba mutando el paisaje… y  encontramos desde bosques de coníferas, laderas completas de paja brava, bosques de zarzamoras, rosas mosquetas o rocas redondeadas quienes, cuales testigos silenciosas del tiempo  nos observaban pasar a su lado admirando sus formas…

Paramos a la orilla de un rio a almorzar y descansar un poco aprovechando para tomar sol el cual estaba increíblemente agradable… luego de una hora retomamos nuestro camino siempre hacia el noroeste, entre risas y charlas. Cerca de las 18hs atravesamos una pampita la cual parecía irreal con el sol haciendo las pasturas brillar en tonos casi plateados, llegamos a un arroyo en frente a un lindo desnivel por el que ascenderíamos posteriormente y merendamos. Caminamos una hora más hasta llegar a un paraje donde acamparíamos, buscamos agua preparamos mates  y nos dispusimos a esperar que la negrura de la noche nos acogiera en su regazo antes de que el sueño nos venciera hasta el día siguiente.

La noche fue clara y el paisaje era increíble, lo sé porque a cierta hora salí de la carpa a pesar del frio… definitivamente me sentía en los Gigantes del Norte, la luna era dueña del cielo acompañada por millones de estrellas  y las grades rocas de grisáceas con algunas manchas anaranjadas  que nos rodeaban formando un semicírculo hacían sentir su presencia por su altura, guardianes de nuestros sueños.

 Al día siguiente luego de un buen desayuno en grupo empezamos a desarmar las carpas y a preparar las mochilas para continuar nuestro camino.  Siempre hubo buena sinergia, cuidándonos entre todos y tratando de ayudarnos en lo que hiciera falta, sobrando el buen humor en todo momento.

Comenzamos a caminar como a las 9am nuevamente y este día ya pudimos comenzar a disfrutar de otro paisaje, las quebradas más pronunciadas solo cubiertas por pastizales de altura. Durante el día la luna nos acompañaba en nuestro camino…

Seguimos atravesando quebradas hasta llegar a un hermoso filo por el cual rodeamos una quebrada… es muy curioso porque es como una especie de pampita en altura y el suelo está cubierto de roca lisa y a veces en forma de grandes zócalos naturales, desde ahí podíamos observar perfectamente Alpa Corral y el horizonte que se podía apreciar perfectamente.

El cielo solo estaba cubierto por algunas nubes, estas se veían  con extrañas formas, dibujadas caprichosamente por el viento. Aprovechamos ese filo amplio para descansar un poco tomar aire y charlar en grupo, íbamos tranquilos entre charlas y ansias por toda la belleza que aun nos quedaba por conocer. Al mediodía nos detuvimos en una pampita verde y almorzamos, luego continuamos nuestro camino disfrutando el excelente día de sol y calor que nos invitaba a seguir caminando y disfrutando del paisaje que nos rodeaba.

La dificultad se mantuvo durante todo el camino, increíbles bajadas y pronunciadas subidas, por la tarde merendamos frente a un arroyo y luego continuamos  hasta llegar hasta un refugio abandonado a 1800msnm en la zona de una antigua mina de Fluorita, el cual es un mineral de color violeta…  me encanta el color violeta y siendo mi piedra preferida la amatista estaba fascinada.

Dejamos las mochilas en la entrada del refugio abandonado el cual se encontraba en bastante buen estado, como para pasar una noche ahí sin necesidad de armar las carpas, pero decidimos irnos a explorar un poco en busca de la entrada de la antigua mina, eran cerca de las 17hs y caminamos sintiéndonos libres del peso de nuestras mochilas, nos dirigimos hacia el oeste en busca de algún indicio…encontramos unas ruinas cerca del rio y una cueva en la roca como un rectángulo con una puerta de hierro el cual debió ser un lugar para reservar el polvorín.

Exploramos un poco más sin éxito, volvimos al refugio y buscamos al reto del grupo  y nos dirigimos donde habíamos visto las ruinas y la cueva para el polvorín, allí acampamos y nos preparamos para recibir la noche.

Aprovechando la acogedora temperatura en la cueva preparamos mates y merendamos, las horas fueron pasando y entre juegos, risas llego la hora de cenar, alguien prendió fuego para una fogata, otros cocinaban… Luego de cenar nos quedamos conversando hasta tarde, cerca de medianoche nos despedimos dirigiéndonos a cada carpa hasta el día siguiente.

En la mañana del domingo de Pascua desayunamos con el sol acompañándonos, luego preparamos las mochilas, las guardamos en la cueva y nos fuimos a explorar hacia el norte del campamento, puesto que podíamos ver una cumbre que sobresalía en el horizonte y queríamos llegar hasta la base de la misma…

Comenzamos a caminar  pasando entre pampitas en altura, impresionantes quebradas y vegetación autóctona, fuimos caminando y escalando para poder avanzar… luego de una hora de caminata llegamos hasta una quebrada muy profunda que se interponía  en nuestro camino para poder proseguir, pero la cual no podíamos sortear puesto que debíamos volver al lugar de partida.

Nos quedamos admirando el paisaje y observando el vuelo de los vencejos que volaban a la altura a la que nos encontrábamos pasando a un metro  nuestro sin inmutarse, cual clavadistas suicidas siguiendo su ruta, estábamos fascinados con su vuelo y los extraños giros en noventa grados que parecían seguir para alejarse hacia otro rumbo. En el fondo de la quebrada podíamos ver un bosque de tabaquillos rodeando el rio y extendiéndose por las laderas de la misma y un rio más que bajaba y se perdía hacia el valle ya en la provincia de San Luis.

Al  mediodía debíamos estar nuevamente en el origen y decidimos volver  a buscar nuestras cosas, nos preparamos y partimos hacia la quebrada que nos llevaría hacia nuestro punto final…

El camino ahora era completamente distinto a todo lo que habíamos visto. El sendero nos llevaba en casi setecientos metros de desnivel.  Cruzamos  un bosque de tabaquillos adultos, ¡que placer encontrarnos con ellos!, es tan difícil encontrar arboles de esta especie, Los colores del otoño en sus hojas y en la corteza de su tronco siempre rojizo nos invitaban a recorrer el sendero bajo el acogedor calor del sol, el cual por partes se convertía en arroyitos donde el agua proveniente de las vertientes se movía entre las piedras en su afán de alcanzar el rio que bajaba por la quebrada…

Paramos cerca de un puesto para almorzar cuando ya  la pendiente de  descenso no era tan pronunciada y luego de una hora continuamos nuestro camino…. Los tabaquillos habían quedado atrás para dar lugar a los pastizales y arboles de espinas, que posteriormente se convertirían en bosques de zarzamoras … en un par de horas llegamos hasta una bella cascada y nos dispusimos a descansar antes de proseguir  hasta el final de nuestra travesía. Esta cascada se extiende a lo largo de seis cascadas más a medida que se sube por la quebrada de la cual proviene el agua que la conforma, en mi caso solo ascendí hasta la segunda y pude observar lo mismo que en la primera. El agua impecablemente limpia y una olla translucida formada en su base.

En este lugar nos cruzamos a las dos primeras personas fuera del grupo que veíamos después de tres días de caminata.

Durante lo que quedaba de camino íbamos sobre un rio o bordeándolo  y de pronto el bello paisaje verde se convirtió en paredones rojizos y un rio seco, habíamos llegado a una antigua mina de uranio…

Pasada una media hora llegamos finalmente al camping donde nos buscarían, compartimos una picada y algunas bebidas para brindar por tres días increíbles. 40.19km durante más de 20hs de caminata, marcaba mi GPS.. lo que él no supo contabilizar es el invaluable valor humano que conocí en mi primera y definitivamente no la ultima-salida con el grupo del CAC.

Silvina Miana

¡¡MUNCHAS GRACIAS SILVINA POR TU RELATO!!