Mensajes en la categoría Institucional

LIBROS: MAS CERCA DE MI PADRE: La otra mirada necesaria

 

bibl_mi_padre1.jpg

El libro de Jamling Tenzing Norgay, “Más cerca de mi padre”, (con la colaboración de Broughton Coburn, Adventure Press, National Geographic, 2001) provee la otra mirada necesaria sobre la montaña más alta, y más conocida del mundo. Es la voz de varias generaciones de montañistas sin prensa y sin nombre, al principio meros níºmeros, y paradojalmente, los menos conocidos, los que más arriesgaron, y los que más daño sufrieron a lo largo de la historia de su montaña.

Jamling es el hijo de Tenzing Norgay Sherpa, el compañero de cordada de Edmund Hillary en la primera ascensión al Everest. El libro es el relato de su recorrido tras las huellas de su padre; también es el relato –con los datos de primera mano que conocí­a- de los claroscuros del Everest de 1953. Pero es también varios libros más: es la mirada de los sherpas, el pueblo que entre Tibet, Nepal y la India, siempre consideró al Chomolugma como su montaña sagrada, y de su recorrido desde la cultura budista tibetana hasta el presente moderno.

Es el relato de una ascensión filmada en 1996 (la expedición IMAX), en la cual Jamling repite la historia de cumbre de su padre. Y es, también, en forma tangencial, la otra mirada sobre la tragedia que ese año se abatió sobre la superpoblada cumbre del Everest, ya abundantemente descripta por varios de sus principales protagonistas.


En suma, son una serie de miradas necesarias, de voces antes calladas, sin las cuales la montaña no serí­a la misma. Vale la pena su lectura, tanto para el montañista, que anhela siempre algo más para su actividad, más allá de la técnica o del mero relato, como para el lector comíºn; ambos se encontrarán con una abundante documentación fotográfica y de antecedentes de montaña. Y se encontrarán con un libro fascinante, prologado por el Dalai Lama, y recomendado por Reinhold Messner.

LIBROS: K2 – EL NUDO INFINITO – Sueño y destino


biblio_ks.jpg

Las historias que se entrecruzaron el verano boreal de 1986 en el K-2, (o Chogori) la segunda montaña más alta del mundo (y, según todos los testimonios, más dificultosa que el Everest), son relatadas por el autor con las características de la tragedia -es decir, desde el comienzo sabemos que el destino de los participantes está ya determinado- pero con la particularidad de hacerlo en primera persona. Kurt Diemberger (54 años), el autor, viejo montañés y cineasta austríaco, encaraba por tercera vez "la montaña de su vida" junto a su compañera de cordada y de equipo de filmación, Julie Tullis (46), la primera inglesa en escalar un ochomil, y con la misma fibra y determinación que su coequiper. Norteamericanos, italianos, austríacos, polacos, vascos y coreanos conformaron las diversas expediciones que ese año coincidieron cubriendo de carpas el campo base en la morrena del Glaciar Godwin-Austen, desde donde se disponían a atacar por diversas rutas el sueño que los unía. Los casi veinte años pasados desde entonces no han desactualizado el libro, ni lo han vuelto menos interesante.

Todos, excepto los coreanos, lo hacían según el estilo alpino, sin oxígeno ni porteadores de altura. De los montañistas que participaron, 27 hicieron cumbre; para tomarle el peso a esta cifra, hay que tener en cuenta que en los treinta años previos, sólo 39 lo habían hecho. Pero, a la altísima tasa de riesgo que tenía la montaña (12 víctimas), se sumaron 13 más en diversos episodios: por cada dos escaladores que hicieron cumbre, uno no volvió.

Pero el libro se lee como algo más que una tragedia anunciada: es un apasionante relato de montaña, desde el privilegiado punto de vista de los treinta años de experiencia del autor, con magníficas fotos, mapas y esquemas explicativos; es un balance y advertencia desde los resultados de la experiencia, para conocimiento y valoración de quienes se aventuran a la "zona de la muerte" por encima de los 8000 metros de altura (resistieron 10 días allí); es -como todos los relatos de estas tragedias- un intento de explicar y justificar los hechos, aventar críticas, y tratar de expresar lo inexpresable: qué

biblio_nudo_infinito.jpg

Pelbe, el Nudo Infinito

lleva a tomar decisiones que, desde lejos y desde abajo, parecen increí­bles.

Y por último, es también un sentido homenaje a su compañera de cordada, haciendo evidente el profundo sentimiento que los unía: habían filmado juntos en el Broad Peak, en el Nanga-Parbat, en el Everest, en el K-2 dos años antes; habían ganado premios internacionales con sus películas; habían registrado documentos etnográficos en valles y selvas del Tibet y Sinkiang (China).

Tenían en esta montaña un sueño; y un destino, como lo expresa el título del libro, que los llevaron a desandar "el nudo infinito", uno de los ocho símbolos de la suerte en la tradición tibetana, también llamado el nudo de la vida, y del amor.

 

 

 

 

 

LIBROS: DOS CLASICOS, DOS EPOCAS, LA MISMA PASION

Entre los libros del acervo bibliográfico de la Biblioteca del Club, encontramos dos versiones de la misma pasión, pero cada una con el condimento de las respectivas épocas, y de las particularidades que enriquecen la historia en general, y de la montaña y el hombre en particular.

Por un lado en El misterio del Everest, de Tom Holzel y Audrey Salkeld (Mondadori, Barcelona, 1999 – Donación de Olivier Bongard), se refleja un estudio profundo del hoy mítico George Mallory, que le puso el alma y los huesos al desvelamiento del Everest. De su participación, que estuvo enmarcada en la política expansionista del entonces imperio británico -pero con el particular modo de los ingleses, donde las cosas parecen hechas en forma casual, casi deliberadamente improvisadas- se rescata particularmente al hombre, al escalador de principios del siglo pasado, al amateur elegante. Pero también un hombre apasionado por la montaña, a la cual se fue acercando paulatinamente. Su formación, su vida universitaria, sus ideas sobre la educación, su romance con Ruth, la primera guerra mundial, su búsqueda del sustento a través de la enseñanza, van dando el telón de fondo para sus actividades de escalada. Primero, en acantilados de la zona norte de Gales, después las aproximaciones a los Alpes, las primeras escaladas importantes; hasta que despues de la guerra, llega el gran momento, cuando es convocado para la primera expedición de reconocimiento al Everest, desde el Tibet recién abierto al mundo occidental.

El libro describe el apasionamiento que, no sin altibajos, le va ganando el espíritu; y se detiene en las tres expediciones (reconocimiento, en 1921; primer intento, en 1922, ya con oxígeno; y el intento de 1924, que terminó con la vida de Mallory y de Andrew Irvine, su compañero de cordada en el ataque final). También se relatan, en forma paralela, lo que el misterio de su desaparición genera en los hombres de montaña del mundo de habla inglesa. Fruto de esa intriga es este libro, que un norteamericano y una inglesa escriben en 1986, luego de recolectar datos y elaborar teorías por más de diez años.Y de una expedición de búsqueda, que terminó casi tan golpeada como las que pretendía investigar, como si Chomolugma, la Diosa de la Montaña, se resistiera aún en plena época de expediciones comerciales a abrir sus misterios. La presente reedición, de 1999, incorpora el hallazgo del cuerpo de Mallory por la expedición de ese año, que había utilizado parte de la investigación de Tom Holzel en su preparación.

Si bien podría pensarse que este es el informe final, quedan muchas dudas aún -incluido el destino de Irvine, cuyo cuerpo posiblemente jamás se encuentre- como preguntas que seguirán alimentando la fascinación por esa montaña. La misma que le hizo responder a Mallory (también sobre esto hay versiones encontradas) a una pregunta de porqué escalarla "¡porque está ahí!"… Apasionado, un poco improvisado, no siempre cuidadoso, buen camarada, capaz de modificar sus puntos de vistas (por ejemplo, con el oxígeno), conciente de los peligros que enfrentaba, y de las oportunidades que se le escapaban, George Mallory queda como la figura más conocida de la etapa inaugural del himalayismo, el clásico de principios de siglo XX.
biblio_lachenal_mummery.JPGLuis Lachenal en la Aguja Mummery – Alpes Franceses

El segundo libro, Cuadernos del vértigo, recopilado y escrito por Gérard Herzog con textos originales de Louis Lachenal, describe la vida de este último, vencedor del Annapurna en 1950. El montañismo reflejado en el texto es el de mediados del siglo XX con sus avances técnicos, y sus fronteras ampliadas (Lachenal nació el mismo año que Mallory hacía el primer reconocimientos del Everest). En este caso es la Segunda Guerra Mundial la que hace de telón de fondo, para este francés. Él también un apasionado, que no era oriundo de los Alpes, pero al que la montaña le picó desde muy pequeño, hasta transformarse en una comezón que le llevó a transformarse en un profesional de primerísimo nivel. Nacido en el seno de una familia pequeño burguesa de provincia (con la inmovilidad que eso implica en Francia), toda su vida es el esfuerzo por cumplir su pasión. Era, puede decirse, un loco por la montaña. Que amaba escalar, no importa si mas bajo o mas alto, escalar, rápido, y si es difícil mejor. Un hombre que, de regreso del Annapurna, con congelamientos y amputaciones parciales en ambos pies, se termina fabricando borceguíes especiales, pequeños… para seguir escalando y esquiando. Y es en la montaña, sus amados Alpes donde encontrará la muerte en noviembre de 1955.

Pero el "diagnóstico" de su locura tiene componentes que lo ubican perfectamente como montañero: con los pies sobre la tierra, y la mente en la cumbre, sabiendo que hay otras montañas más allá, que merecen ser escaladas. Para muestra… bastan sus propias palabras, relatando el momento que puede definirse como el climax del libro, y de su vida como escalador. En la posguerra de 1946, luego de ordenar un poco la situación interna de sus países, hay una carrera en los ámbitos montañeros de Inglaterra, Francia e Italia por coronar el primer "ochomil". Inglaterra, potencia con presencia en la zona, consigue los permisos para reeditar sus intentos al Everest, ahora por la vertiente nepalí­. Italia, siguiendo los pasos del Duque de los Abruzzos en los años 20, enfila hacia la recién creada república de Pakistan, para volver al K2. Francia consigue, diplomacia mediante (y probablemente ahorrándose unos francos) permiso del Nepal para el Annapurna o el Dhaulagiri. Con poca experiencia en ese ámbito, prepara una expedición "alpina", liviana, rápida, con lo último en materia de equipamientos, y con la flor y nata del alpinismo: Terray, Rébuffat, Herzog, Lachenal…El destino pone a estos dos últimos en la posición de poder alcanzar la cumbre del Annapurna ¡Para Francia, el primer ochomil del mundo! Herzog estaba totalmente imbuido de esa idea. Veamos el relato de Lachenal sobre el "momento de decisión" que marca a fuego la expedición, a la vista de la cumbre, y con principios de congelación en los dos escaladores: "…Para mí, esta ascensión era una ascensión como las demás, más altas que otras en los Alpes, pero nada más. Si tenía que dejar mis pies en el Annapurna, no me interesaba. No tenía porqué sacrificar mis pies por la juventud francesa. Así que yo hubiera descendido. La pregunté a Maurice que haría él en ese caso, y me dijo que continuaría. Yo no tenía por qué juzgar sus razones; el alpinismo es algo demasiado personal. Pero creía que si Herzog continuaba solo, no regresaría. Es por él y sólo por él que yo no me di la vuelta. Esta ascensión hasta la cima no era un tema de prestigio nacional. Era un asunto de cordada…".

Un asunto de cordada, extrema síntesis para encerrar la soledad, el riesgo, y la mutua y solidaria dependencia entre iguales en la alta montaña.

En resumen: para recomendar también este clásico de mediados del siglo XX, probablemente los últimos pasos de un estilo que ha ido quedando sepultado por la comercialización de los grandes escenarios de la montaña. 

 
 

Operativo de Mantenimiento

Recientemente un grupo entusiasta de socios realizó la noble tarea de acondicionar al Refugio Aurelio Castelli, en vistas a la celebración de los 50 años del CAC.

Vaya para ellos nuestro agradecimiento por la tarea, cuyos frutos vamos a disfrutar todos.

ref_ope_1.jpg ref_ope_2.jpg ref_ope_4.jpg
ref_ope_5.jpg ref_ope_6.jpg ref_ope_7.jpg

Refugio Aurelio Castelli

 
Refugio Aurelio Castelli en Los Gigantes
 

El refugio Aurelio Castelli se encuentra a 2250 metros de altura en el macizo de Los Gigantes. Enclavado en un hermoso valle al pie de Los Mogotes, punto más alto de este macizo.
Este refugio fué construido en 1963 y doblado en tamaño años despues.
Actualmente cuenta con agua corriente, luz y gas. El dormitorio cuenta con 44 colchonetas forradas impecables. Todas las comodidades para socios y simpatizantes.
Se pueden realizar hermosas caminatas a partir del refugio y está rodeada por decenas de ví­as de escalada deportiva de todos los niveles y para todos los gustos.
Es un paraí­so que vale la pena conocer.
Para más información sobre el refugio y modalidades de uso contactarse con el Club Andino Córdoba.
Ver mapa de la seccion  Trekking-Mapas

ref_general.jpg
Refugio Aurelio Castelli en Los Gigantes