Caminante no hay camino

Por Fernando Guevara

Cuenta la leyenda, que una pasión unió a un grupo de personas un 2 abril del 2016. Las ganas de conectarse con la naturaleza pudo mucho más que las agobiantes rutinas que en la ciudad nos esperan.

Ya desde temprano se percibía un clima ameno y alegre, el transporte fue excelente lo cual permitió disfrutar desde el primer momento todo.

Al llegar a las Altas Cumbres, hicimos una pequeña parada en uno de esos lugares que uno no le presta atención al pasar. Quedé maravillado con todas las fotos de la fauna y la información sobre la misma que en ese lugar había.

Ya terminada la parada, nos trasladamos hacia el lugar donde comenzamos el trekking. Pasando por una tranquera, nos metimos entre piedras y pajonales hasta llegar al mirador para observar la hermosa Quebrada de Batán y poder observar como renegaba nuestra guía (La Gallega Silvia Navarro Ramos), con su palito para ser feliz, perdón para selfies y su cámara, por supuesto que en el medio muchas risas.

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Luego de esa hermoso avistaje, retomamos la caminata hasta llegar al anhelado lugar del almuerzo, hermoso lugar debajo de uno de los puentes colgantes y al reparo de la hermosa flora que el lugar nos dejaba compartir, y con una pequeña siestita de por medio.

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Al retomar el viaje nos metimos en el sendero hacia el lugar del campamento, en donde al llegar inmediatamente armamos el campamento para poder luego disfrutar de una increíble merienda a la orilla del arroyo y tomarnos el tiempo de conocernos mejor con el resto del grupo. Al terminar la merienda, unos de cuantos decidimos unirnos a la exploración de José Curetti por las cercanías y eso nos llevó a descubrir más cosas hermosas de ese lugar que nos ofrece su flora y su fauna.

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Al regresar, ya era hora de preparar todo para la cena así que nos pusimos todos a cocinar. Era increíble la variedad de comidas que empezaron a florecer de esas ollas con tantas historias y marcas en ellas y se armó una especie de Paicor en donde todos comían de todo sin vergüenza y con mucho placer por las exquisiteces que presentaban los distintos comensales. Historia que viene, chiste que va, de a poco fue concluyendo la cena y al ir afianzándose la noche unos pocos quedamos admirando el hermoso espectáculo de estrellas que uno solo puede apreciar en muy escasos lugares, cada uno apreciando el sonido del arroyo fluir y esa leve brisa de aire limpio, cada uno a su manera; hasta que el cansancio del día nos ganó y nos transportó hacia nuestras carpas a un descanso relajado sin ninguna preocupación más que el de que  la gallega nos intente despertar con su cansada y disfónica voz al día siguiente jajaj!! (Una masa la Sil).

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El domingo nos despertamos con el cielo nublado pero con muchas ganas de continuar conociendo. Mientras desayunábamos apareció Agustín con una sonrisa tímida trayendo como trofeo una trucha que con algo de paciencia logro pescar y garantizar un rico almuerzo.

Comenzamos a caminar bordeando el río y entre piedras y plantas florecía el espíritu de ayuda en donde siempre había una mano para ayudarte a subir o bajar, y acompañando la caminata las explicación de la Pato y Fer sobre la fauna autóctona. Al llegar a destino nos encontramos (para aquellos que nunca tuvimos la suerte de verlo) un hermoso paisaje compuesto por una inmensa cascada y la unión de 3 arroyos en donde da nacimiento al Rio Icho Cruz, un hermoso lugar para descansar y pensar. Al regresar hacia el campamento nos acompañó una leve garúa que nos refrescaba. Una vez ahí nos dispusimos a comer algo y levantar campamento para el inevitable regreso a nuestros respectivos hogares. Durante todo el trayecto de regreso nos acompañó una llovizna purificadora que particularmente considero que hizo más ameno la vuelta. Al llegar al lugar de encuentro tuvimos un tiempito hasta que nos vinieran a recoger asique aproveche y me senté bajo el reparo de un árbol con un paisaje de fondo en donde los colores resaltaban de una manera increíble gracias a la lluvia y el sonido de la fauna que acompaña el lugar.

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Como no podía faltar, el tercer tiempo, encontramos un lugar en donde la atención y el calor hogareño estaban a la orden del día, y junto con unas cervecitas y unas pizzas brindamos por el objetivo cumplido y por el hermoso encuentro que se produjo.

Muchas gracias a todos aquellos que hicieron posible una experiencia tan linda como la que vivimos. Gracias Sil, José, Bestia, Solé, Tobi, Olga, Fer, Pato, Javi, Eze, Maxi, Agustín, Angie, Carlos, Agus, Gabi, Marció, Ivana.

Por muchas salidas más!!!