TREKKING EN OCTUBRE: NOS FUIMOS AL REFUGIO

Los dí­as 8, 9 y 10 de octubre pasados, cumplimos con el objetivo enunciado de  disfrutar de la montaña, pasarla bien, y cuidar nuestra casa. Nos fuimos al Refugio Aurelio Castelli; hubo tiempo para recorridos con los que no conocí­an el lugar, y para tareas de mantenimiento, que siempre hacen falta. ¡Fue un finde excepcional! Hubo novedades muy interesantes de los escaladores presentes en el Refugio, mucha adrenalina, y muchas ganas de ir por más en muchos de ellos. Ya se están programando las salidas de fin de año, así­ que seguramente nos sorprenderán con nuevos logros.

Incluso se iniciaron algunos trekkinistas curiosos de paredes, tomas y cuerdas, que luego de la experiencia, quedaron a la espera del Curso de ETM del año que viene.

Un fin de semana largo, cielo azul, temperatura agradable, era toda una invitación para que muchos se volcaran a la montaña, y eso realmente nos impactó. A pesar de la época se nota aíºn la falta de agua.

El primer dí­a fue de acomodamiento, recorrido por la zona de los refugios,

tre_atardecer.jpg.jpg

disfrutar del atardecer desde el Mogote, y momentos de camaraderí­a y preparativos para un tranquilo asado nocturno.

Entre las tareas de mantenimiento, se colocaron listones con ganchos para mochilas y equipo, tanto en los dormitorios como en el comedor, y luego de mediciones milimétricas, opiniones varias, más arriba, más abajo, vencer al serrucho, o mejor, coordinar el esfuerzo, renegar (mucho en algunos casos), finalmente se logro el objetivo de ganar espacio, y quedó realmente muy lindo, y fue inmediatamente usado; todos querí­an colgar cuerdas, y equipos varios. Gracias por la colaboración: Esteban, Blas, Raíºl y Gabriel (promotor de la idea).

El otro punto fuerte de trabajo fue el desmalezamiento y limpieza alrededor del Refugio, bajando de nivel las poas, a fin de disminuir el riesgo de incendio, y además permitir el crecimiento de otras especies. Esta tarea fue encarada por Ricardo, quien contó para ello con la motoguadaña adquirida recientemente gracias a un subsidio provincial, y por Mónica, más un elenco rotativo de juntadores de poas.

El domingo, otro dí­a de sol radiante, el destino para los caminantes fue el Valle de los Lisos, con Cachito Cáceres y Julio Dominguez a la cabeza. Recorrer ese valle siempre es agradable, aunque el efecto de la falta de agua, se hace notar. La amplia vista con que se cuenta, hacia el este y sur, el valle de Punilla por todas partes, y al oeste las paredes mostrando sus formas caprichosas. Se llegó hasta el viejo refugio de Busse Grawitz, buscando reparo finalmente en la Quebrada del Toro. El regreso fue por el filo este del valle con vista constante del bajo y de los piletones de la vieja planta de uranio, hasta alcanzar la pirca al pie del Cerro la Cruz, el cual se encontraba bastante visitado por escaladores que se distribuí­an en las distintas rutas que presenta la pared.

Por la noche, el refugio se pobló con ambiente de festejo, un grupo de escaladores estaba realizando los preparativos de la comida compartida de la noche, humita al plato (¡ver fotos!), con el cumpleañero Chef "Fabian" y ayudantes varios. De más esta decir, que entre el trají­n de la jornada, y el hambre ancestral de los montañeros, la cena resulto deliciosa, y con muchas posibilidades de bis, y rebis; entrando la noche, los grupos se dispersaron a disfrutar de la noche bajo las estrellas, algunos con míºsica en el Valle "Si te querés í­, í­", esperando la medianoche; otros en cambio prefirieron reencontrarse con sus bolsas de dormir.

El lunes, se tomo la mañana con calma, algunos continuaron haciendo reconocimiento de la zona, visitando el Gorila, el Bloque Empotrado, los Mogotes.

Se siguió con algunas tareas de mantenimiento, arreglo de cerraduras, escaleritas del dormitorio, y se terminó de despejar la zona, liberando el pino y el tabaquillo de su vieja cerca de alambre de píºas, contemplando con alegrí­a la aparición de incipientes frutillas, y helechos.

El regreso a Córdoba se realizó por el sendero del Norte, recayendo en el Puesto de la Familia Bazán, donde nos esperaban las deliciosas empanadas y la bebida fresca.